Monday, May 2, 2016

Nunca me Dieron un Vestido de Novia...

Estaba sentada con mi esposo esta madrugada bebiendo una tasa de espresso y reflexionando acerca de la vida. Mucha sabiduría sale cuando estás inspirado o ‘En Espíritu’, cuando tienes tu mente relajada, tu corazón abierto, tu intuición alerta y más que nada cuando estas dispuesto a decirte a tí mismo la verdad sin temor a nada! 

Hablábamos de nuestra juventud, nuestro formato, enseñanza, familia, amigos y tantas cosas más, pero una de ellas que me dejo pensando fue al acordarme de mi Vestido de Novia.

Recuerdo que en mi primer matrimonio mi novio y yo éramos jóvenes, estábamos empezando y mi papá QEPD, siempre tuvo grandes limitaciones, trabajaba en bodas como animador los fines de semana y por ende la boda casi no le costó, la orquesta tocó de cortesía, me parece que también el salón y el templo y como fue en domingo solo habían bocadillos. Ahorita lo pienso y hoy por hoy lo haría en la playa con una taquiza de aquellas que no se te olvidan jamás. Como debía de haber sido ese día y no lo fue.

Nadie me regaló mi Vestido de Novia, yo lo tuve que comprar, lo pagué $30 dólares y eso porque era usado. Luego le tuve que hacer algunas modificaciones, le recorté las mangas para hacerlo mío pero no hubiese sido el vestido que yo hubiera elegido si alguien me lo hubiese regalado. 

Años después la “amiga” que me lo vendió terminó divorciandose después de haber engañado por años a su marido y mucho después yo terminaría divorciada de un matrimonio de 30 años y esa familia que había creado con tanto amor, deseo, corazón y dedicación nunca lo volvería a ser jamás. 

Curiosamente hace tres años me volví a casar después de una trayectoria de 10 años sola, viviendo una intensa aventura, tratando de identificar quien era yo y de lo que era capaz. Tampoco ésta vez me dieron un Vestido de Novia, nos casamos solitos en el Registro Civil de San Diego, CA que es una maravilla de Edificio Histórico con mucha personalidad e impecable, frente al mar, llegamos a primera hora en cuanto abrieron porque a mi esposo le gusta ser el primero en todos lados para no tener que esperar, nos casó una juez Latina y le pagamos $14 a otra empleada del Registro Civil para que firmara como nuestro testigo. 

Mi vestido recuerdo habérmelo comprado en Maui, Hawaii mucho antes de que mis hijos nacieran, y ellos ya tienen 27 años, me queda más apretado que cuando me lo compré, entonces tenía como 29 años y hace 3 años tenía 61 pero lo sigo usando. Siempre me ha encantado. 

Después de firmar nos tomaron una foto, no tenía ni pizca de maquillaje en la cara y mi pelo no me había quedado bien esa mañana pero me dí cuenta de que nada de eso me importaba.

De ahí nos fuimos a la Jolla a caminar por las calles, la playa, ver focas, parques, buscar conchitas y piedrecitas. Nos parámos en una planicie y le pedimos a alguien que pasaba que nos tomara una foto que ME ENCANTA! Momentos inolvidables!!! El día siguió igualito que como lo es cada uno de nuestros días, movido, divertido, loco, ligero, con retos, risas y siempre con mucha enseñanza.

Fuimos a desayunar a Harry’s Coffee Shop en La Jolla y comimos aquellos deliciosos pancakes que comí tantas veces que fui ahí con mi familia, para llevarme conmigo el sabor y los olores de los recuerdos de momentos mágicos. 

Nos fuimos a caminar por Seaport Village, Old Town, mi lugar favorito de todo San Diego, nos reímos tomamos muchas fotos, compartí con mi esposo todos aquellos lugares que por tantos años mientras criaba a mis hijos me trajeron incontables horas de felicidad y así empezó una aventura más en mi vida.

“Yo te voy a comprar un Vestido de Novia” me dijo mi Esposo con su voz gruesa y su acento argentino que me derriten “y nos vamos a casar frente al Mar en Mar del Plata, rodeados de familia y a lo mejor no hacemos taquiza, pero que tal empanadas”? “Y bueno”, le dije, “hagamos empanadas”...

Abrazos xoxo
@nit@ 




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